Reseña de “La era del vacío”, de Gilles Lipovetsky

Siempre fui -y sigo siendo- nerd. Por eso, cuando en cuarto año de Facultad, la profesora de Teorías de la comunicación, Ana Ribeiro -con quien yo estaba fascinada- nos ordenó leer dos capítulos de “La era del vacío”, de Gilles Lipovetsky, para la siguiente clase, enseguida fui y me compré el libro, que leí en una especie de atracón, acompañada de café y marihuana a partes iguales. 

“La era del vacío” es un texto de filosofía contemporánea en el que se analizan la posmodernidad, sus significantes y sus implicancias, así como los atributos de su animal característico: el individuo posmoderno. 

Escrito en 1986, el libro es un ensayo claro y entendible sobre las nuevas formas de consumo y los comportamientos que preponderan en una sociedad dominada por la estetización, el individualismo y lo efímero. 

Algo muy interesante es que el texto fue escrito previo al boom de las redes sociales y, sin embargo, las teorías que se exponen calzan perfectamente con los efectos socioculturales del estallido de Instagram, TikTok o Facebook. Dice Lipovetsky: “El mundo no es hoy ningún teatro en el que se representen y lean acciones y sentimientos, sino un mercado en el que se exponen, venden y consumen intimidades. El teatro es un lugar de representación, mientras que el mercado es un lugar de exposición. Hoy, la representación teatral cede el puesto a la exposición pornográfica.”

De hecho, una de sus tesis centrales gira en torno al concepto de seducción. Lipovetsky plantea que en la sociedad posmoderna todo debe seducir, todo deberá estar cargado de erotismo. El punto es que esa seducción constante e imprescindible lleva a la indiferencia; la indiferencia al narcisismo, a la pérdida de sentido de la continuidad histórica y esa erosión del sentimiento de pertenencia lleva a una sucesión de generaciones enraizadas en el pasado, que se prolongarán en el futuro: “Cuanto más se invierte en el Yo, como objeto de atención e interpretación, mayores son la incertidumbre y la interrogación. El Yo se convierte en un espejo vacío a fuerza de ‘informaciones’, una pregunta sin respuesta a fuerza de asociaciones y de análisis, una estructura abierta e indeterminada que reclama más terapia y amnesia.”

Creo que “La era del vacío” es un texto interesante y angular para entender la posmodernidad, para analizar nuestras sociedades, estructuras y condicionamientos. También creo que ese entendimiento es imprescindible para desarticular aquello que nos adormece. 

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