Reseña de “Lectura fácil”, de Cristina Morales

Una vez escuché que leer a Cristina Morales era como que te diesen una piña en la cara. Me pareció una comparación muy ilustrativa. También podría decirse que leerla es como asistir a una clase magistral de literatura, impartida por una catedrática que, mientras deleita a los presentes, los manda a la mierda y se les ríe en la cara.

Recientemente, hablando con alumnas, al querer explicarles por qué me gustaba tanto su estilo, dije algo como “leer a Cristina Morales es como escuchar jazz: es un acto complejo y refinado; a veces, frente a profesionales muy avanzados, puede costar entender la música en su totalidad pero, incluso en esos momentos, una siente y sabe que la armonía está ahí y está bien, que es un todo ordenado, que el compás suena y tiene su razón de ser”. 
Cristina Morales, al igual que el jazz, no es para todo el mundo, pero, para quienes gustan de orquestas intrincadas,

Creo que “Lectura fácil” es una de las novelas más grandiosas de su tiempo y trabaja sobre el tipo de historias que nuestra época demanda que se cuenten. La trama sucede en una Barcelona gentrificada, cosmopolita, opresiva y bastarda y se narra a través de cuatro parientas: Nati, Patri, Marga y Àngels, que tienen, según lo que la Administración y la medicina consideran, distintos grados de “discapacidad intelectual”.  Mediante del relato de estas mujeres, se construye una novela radical, tanto en ideas, como en su forma y su lenguaje. Cristina Morales explora aspectos de las identidades humanas y colectivas con una crudeza y honestidad que, de a momentos, incomodan. Pero es una incomodad interesantísima, saludable: aquella que deviene del buen arte. 

Como leí en Lecturalia:

“Este libro es un campo de batalla: contra el heteropatriarcado monógamo y blanco, contra la retórica institucional y capitalista, contra el activismo que usa los ropajes de «lo alternativo» para apuntalar el statu quo. Pero es también una novela que celebra el cuerpo y la sexualidad, el deseo de y entre las mujeres, la dignidad de quien es señalada con el estigma de la discapacidad y la capacidad transgresora y revolucionaria del lenguaje.
Es, sobre todo, un retrato –visceral, vibrante, combativo y feminista– de la sociedad contemporánea, con la ciudad de Barcelona como escenario.”

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